El presidente Leonel Fernández hará historia el sábado cuando se convierta en el primer jefe de Estado dominicano en asistir a la toma de posesión de un mandatario de Haití, país del que República Dominicana se independizó en 1844.
Fernández ya ha recibido en dos ocasiones al presidente electo haitiano Michel Martelly, quien comienza el sábado sus cinco años de gobierno, para hablar de temas fronterizos, migratorios y de proyectos comerciales y de cooperación.
"Esta visita es histórica", dijo a la AP el embajador dominicano en Puerto Príncipe, Rubén Silié. Explicó que representa "la culminación del proyecto del presidente Fernández para fortalecer las relaciones" bilaterales.
En la década de los años 90 , durante su primera administración, se convirtió en el único gobernante dominicano que visitó Haití en la segunda mitad del siglo XX.
Aquella visita abrió las puertas para impulsar la entonces recién creada Comisión Mixta Bilateral, a través de la cual se comenzó a discutir de forma inédita la relación entre ambas naciones, incluido el controversial tema migratorio debido al permanente tráfico de haitianos indocumentados a República Dominicana y por los frecuentes maltratados de que son objeto en este país.
El padre Regino Martínez, del Servicio Jesuita para Refugiados y Migrantes (SJRM), ha insistido a entrevistas con AP que en el tráfico de migrantes participan desde los dueños de fincas que necesitan mano de obra, hasta militares.
Amnistía Internacional indicó en su reporte 2011 divulgado la víspera en Londres que el fracaso del gobierno dominicano para regular las leyes migratorias "contribuye a la exclusión y vulnerabilidad de los inmigrantes haitianos".
La Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que antes del terremoto que destruyó Puerto Príncipe en 2010 unos 600.000 indocumentados haitianos residían en República Dominicana y aseguró que los inmigrantes vivían en peores condiciones que el 20% de los dominicanos más pobres.
La inmigración haitiana también ha sido blanco de acciones de violencia. En 1937, entre 15.000 y 20.000 haitianos fueron asesinato por orden del entonces dictador Rafael Leónidas Trujillo.
La participación de haitianos en la delincuencia también ha generado linchamientos en barrios rurales, como el ocurrido en el poblado de Hatillo Palma en 2005, que generó la mayor deportación colectiva de inmigrantes de las últimas décadas.
La deportación masiva sirvió de pretexto para que grupos vandálicos balearan a finales del 2005 la caravana que transportaba a Fernández durante una visita a Puerto Príncipe. El ataque surgió de grupos vandálicos en medio de la inestabilidad política que vivía Haití en 2005, consideró Silié.
Dijo que "el incremento numérico de la migración se refleja en una mayor percepción" internacional de que Haití y República Dominicana están en tensión, pero "no hay conflictos; nunca (luego de la guerra independentista) ha habido conflictos armados entre nuestros países".
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Leonel Fernández hará visita histórica a Haití
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